Valencia puede ser una ciudad de tópicos: la luz, la
luna, la pólvora, la paella, las flores, las fallas.
Son claves para tratar de explicar lo que, en realidad, no se
puede contar con palabras. Hace falta visitar y conocer Valencia
para comprobar que tradiciones centenarias conviven junto a
la modernidad.
Que el mar y la ciudad son compatibles. Que el verde de la huerta
puede mantenerse junto a una moderna trama urbana. Que, de día
y de noche, Valencia es única. Ahora, la capital del
Turia es más.
A los innumerables atractivos con los que, desde siglos, cuenta
la ciudad, se une una serie de llamativas infraestructuras como
la ciudad de las Artes y las Ciencias y el Museo Príncipe
Felipe que, como no podía ser de otra manera en este
enclave, están unidos a la cultura. Valencia tiene su
guinda.