El emplazamiento actual de Vera no es el que tuvo primitivamente.
Al principio se asentó sobre el lugar que hoy ocupa Villaricos,
junto al mar. Con la llegada de los árabes se trasladó
al cerro del Espíritu Santo, donde fue destruida por
un terremoto en 1518.
Cuenta la leyenda que la reina Isabel la Católica subió
al cerro en el que quedaban las ruinas de la ciudad y desde
allí disparó una flecha, ordenando levantar el
pueblo en el lugar en el que la flecha fue a caer.